Repercusión fiscal
Repercusión fiscal, en sentido tributario estricto, es el traslado jurídico de una cuota tributaria a otra persona cuando una norma obliga o permite repercutirla; no equivale sin más a trasladar económicamente cualquier impuesto.
QUÉ SIGNIFICA
La Ley General Tributaria distingue al obligado a repercutir y al obligado a soportar la repercusión. El ejemplo inmobiliario más habitual es el IVA: el sujeto pasivo repercute la cuota al destinatario de una operación sujeta y no exenta conforme al artículo 88 LIVA. Esta relación no convierte al destinatario en el sujeto pasivo que responde de esa misma obligación frente a Hacienda. Además, un pacto privado de “reembolso” de un coste o tributo no debe llamarse automáticamente repercusión tributaria si la ley no le atribuye ese efecto.
POR QUÉ TE IMPORTA
Evita confundir quién debe el tributo a la Administración con quién soporta económicamente la cuota y con quién puede reclamar contractualmente un gasto a otra parte.
EJEMPLO PRÁCTICO
En una venta sujeta a IVA, el vendedor sujeto pasivo puede repercutir la cuota al comprador en factura; que el comprador la soporte no significa que se convierta por ello en el sujeto pasivo de esa operación frente a la AEAT.
DEPENDE DE
Del tributo concreto, existencia de una regla legal de repercusión, operación gravada, sujetos intervinientes, momento y forma de repercusión y pactos privados que puedan coexistir.
OJO CON ESTO
No uses “repercutible” como sinónimo de “lo paga el otro”. Hay que identificar norma, tributo, sujeto pasivo, obligado a repercutir, obligado a soportar y, separadamente, cualquier pacto contractual válido.
